domingo, 3 de mayo de 2015

Gran Pirámide de Cholula: la máquina de hacer llover

La Gran Pirámide de Cholula está dedicada a Tláloc: la lluvia y el trueno, o sea, es donde se celebraban ceremonias y rituales para doblegar a las fuerzas de la naturaleza y el cosmos.

 
Tláloc no es un Dios, pues aquel concepto equivale a una teología y cosmología de origen helénico y judaico-semítico. Tláloc es la Lluvia y es el Trueno, una expresión de la Esencia Suprema que se manifiesta de variadas formas al hacerse tangible en el Universo. Como los conceptos  mesoamericanas en general, posee una ambigüedad, es benéfica y catastrófica a la vez; lo cual implica que, si bien la lluvia es Dadora de Vida, también puede ser destructiva, aniquiladora. Así desciende desde el cielo para fecundar a la Tierra y poder cultivar la milpa, para germinar las semillas. Así también envía "los relámpagos y rayos, las tempestades del agua y las inundaciones, caer congelada como granizo, no producirse y provocar sequías, heladas y rayos fulgurantes o fulminantes.

Es la de mayor superficie en Mesoamérica (450 metros por lado), y 281 metros de alto.
Cronología: 650 a.C. a 1521 d.C.

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